Detección precoz, nuevos tratamientos y apoyo al cuidador en la batalla contra el Alzheimer
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Este sábado, día 21 de septiembre, se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una enfermedad que, según datos de la Sociedad Española de Neurología, afecta a más de 800.000 personas en España. Solo por hacernos una idea, el coste del tratamiento de esta enfermedad supone el 1,5% del producto interior bruto nacional. Cada año se diagnostican unos 40.000 nuevos casos y eso que se estima que el 80% pasa desapercibido, por tratarse de “estadíos leves”. “La prevalencia de la enfermedad, que en menores de 65 es de algo menos del 1,5% de la población se eleva hasta cuatro de cada diez mayores de 90”, explica el doctor Antonio Oliveros Cid, director científico de la Fundación Neuropolis, que, desde Aragón, está implicada en varios ensayos clínicos a nivel internacional, para tratar la enfermedad. Teniendo en cuenta el aumento de la esperanza de vida y la situación de la pirámide poblacional en España, es fácil entender la importancia de plantar cara a esta enfermedad.
La buena noticia está en los avances. En la investigación, que sigue dando pasos. “No hay todavía un tratamiento que cure la enfermedad o que revierta el deterioro, pero sí se están desarrollando fármacos que podrían convertir esta enfermedad en crónica y neurodegenerativa en su concepto, pero no en su evolución”, explica Oliveros. En otras palabras, lograrían “parar la progresión”. Además, también hay ya varias líneas de fármacos que producen “mejoras en la cognición y en otros aspectos clave de la enfermedad”. Algunos de estos medicamentos ya están aprobados por la FDA, pero no por la EMEA (Agencia Europea del Medicamento). “Lo importante, en cualquier caso, es que estamos en el camino”.
Aragón forma parte de este camino. Fundación Neuropolis, entidad privada sin ánimo de lucro declarada de interés sanitario público, es sede de algunos de estos ensayos multicéntricos que se desarrollan a nivel mundial. En el caso de Zaragoza, interviene un equipo mixto integrado por especialistas en Neurología, Neurofisiología, Enfermería y Neuropsicología.
MITOS Y FALSOS MITOS: SOBRE LA HERENCIA
Aunque la investigación es la clave de la fundación, Neuropolis también incide en docencia y divulgación, a veces en solitario, a veces con otras entidades, como la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer, con la que desarrollan un proyecto pionero. También para que esta enfermedad se entienda mejor e incluso para poder acabar con determinados falsos mitos. Uno de ellos habla de esa “herencia” o predisposición que, puede existir, pero de una manera mucho más leve de lo que la mayoría de las personas creen.
“En la enfermedad de Alzheimer hay que distinguir formas familiares en las que hay una alteración genética que determina que la persona sufrirá la enfermedad; representan menos del 0,5% de los casos, aunque son un importante pilar en la investigación. Y luego la forma esporádica, en la que hay marcadores de riesgo genético (que no son lo mismo que factores de riesgo)”, explica Oliveros. De hecho, según los últimos artículos, se atribuyen a las circunstancias ambientales casi la mitad de la “responsabilidad” en la aparición de la Enfermedad de Alzheimer: factores como la educación –y desde niños— el grado de estímulo intelectual del adulto, la presencia de intervención, el ejercicio físico… “Hay un gran número de factores y está claro que la estimulación cognitiva debe ser lo más variada y posible, y combinarla con la física”, añade el doctor”. De hecho, como ejemplo de actividades ejemplares que ayuden al cerebro a obtener esta gimnasia que necesita están aquellas que te obliguen a hacer ejercicio y pensar a la vez, “como el baile o el yoga”. Son actividades donde no sólo mueves los músculos sino que tienes que estar concentrado para moverlos de una manera concreta”. Cuidar la alimentación también muy importante. Y, si aparece, tener muy presente la importancia de la detección precoz.
SOBRE EL CUIDADOR
La Fundación ha querido poner énfasis este año en la figura del cuidador del Alzheimer, “que es una persona sometida a una sobrecarga mucho mayor de lo que podríamos pensar”. El llamado “síndrome del cuidador” tiene importantes implicaciones y determina un riesgo de muy elevado de otras enfermedades (tanto de índole física como psicológica), por lo que la Fundación pide más ayudas y atención para ellos. “El problema que hay con los cuidadores en España en particular, y en la cultura mediterránea en general, es que como la mayoría son cuidadores “no profesionales” y no están en edad productiva no se ha cuantificado la carga económica que en realidad soportan; es decir, lo que supone en términos económicos el trabajo que realizas”. Según explica Oliveros,
cuantificar ese esfuerzo como si fueran profesionales podría servir para que se les apoyara y se les ayudara más.